2008/12/16

En los zapatos de los niños

Un gracioso y buen ejemplo de la poca capacidad que solemos tener los adultos de ponernos en los zapatos de los niños. Del suplemento es de La Vanguardia:

"¿Cómo te sentirías si tu pareja trajera a otra persona a vivir en casa y te dijera que no te preocupes, que quiere mucho a esa persona y la tienes que tratar muy bien pero que eso no quiere decir que a ti te vaya a querer menos?"
Los psicólogos recurren a esta reflexión para hacer entender a los padres que los celos y la rivalidad entre hermanos son una reacción natural, tan normal que lo que se considera extraño es que un niño no sienta celos.
Y, ya que estamos de sermón, un recordatorio de servicio público: son pequeños, no idiotas.