2006/12/06

Niños pelota de ping-pong

Cuando unos padres con hijos se divorcian, una fórmula que con frecuencia se utiliza para el reparto del tiempo de los hijos con sus padres consiste en que los niños estén todo el tiempo con su madre, excepto un fin de semana de cada dos y la noche de los miércoles. Gráficamente (click para verlo más grande), esto tiene un aspecto así:

En números, supone 12 cambios de casa al mes, 18 noches con la madre y 10 con el padre (no es extraño que los fines de semana no sean de viernes a lunes, sino de sábado a domingo; en este caso, son 20 noches con la madre y 8 con el padre; tampoco son raros los padres que se han de limitar a estar sólo 4 noches al mes con sus hijos).

¡Doce cambios de casa al mes! ¿Hay fórmulas que permitan marear un poco menos a los niños y que mantengan un contacto cotidiano con su padre y su madre?

Si los niños pasan dos noches más con su padre, podemos ahorrarles a los niños 4 cambios de casa al mes. Los niños están con su padre todos los jueves, los miércoles alternos y los fines de semana alternos. Gráficamente,

En números, supone 8 cambios de casa al mes, 16 noches con la madre y 12 con el padre.

Funciona igual, y parece razonable alternarlo cada curso escolar, si el día fijo con el padre es el lunes y los martes y fines de semana se alternan:

A muchos padres que han estado tan o más implicados en el cuidado de sus hijos como las madres, nos resulta difícil entender por qué hay tantas pegas para llegar a una solución en la que los niños pasen tanto tiempo con el padre como con la madre, se llame custodia compartida o de otro modo. Hay gente que reparte periodos largos de tiempo, pero tengo la impresión de que la mejor solución para la organización de todos y para facilitar que el contacto sea cotidiano, es pasar lunes y martes en una casa, miércoles y jueves en otra, y alternar los fines de semana. Gráficamente,


En números, supone 8 cambios de casa al mes, 14 noches con la madre y 14 con el padre.

Tengo la impresión de que en el reparto de tiempos tras un divorcio se perpetúan fórmulas malas simplemente porque "siempre se ha hecho así". Me haría ilusión que escribir esta descripción aséptica de alternativas a la reciente tradición le sirva a algún niño para que sus padres y los jueces le hagan preparar su mochila unas cuantas veces menos al mes.

Me gustaría ver estadísticas sobre cómo se organiza el más de millón y medio de separados que hay en España. Aunque todavía me gustaría más no tener que pensar en todo esto :-(