2007/05/13

Salen de su predestinación

Ángeles Caso escribe hoy una buena columna en el dominical de La Vanguardia, sobre "la cultura de la pobreza" y, los que, como su propio padre, se rebelan contra ella. Me sorprende este párrafo:

Me cuentan mis amigos profesores que los hijos de emigrantes que acuden a sus clases suelen dividirse en dos tipos extremos: los que, desubicados y acaso angustiados, no tienen el menor interés por el estudio, y aquéllos -mayoritarios, según parece- que saben que sólo gracias a la escuela (...) lograrán salir de su predestinación de seres pobres, incultos y, por ello, manipulables. Me hablan de la pasión con la que muchos niños ecuatorianos, peruanos, senegaleses o rumanos estudian matemáticas, inglés, ciencias, historia y lengua española, agarrándose al conocimiento como la garantía de un futuro mejor. Y me describen cómo, frente a ellos, nuestros propios críos suelen acomodarse a la ley del mínimo esfuerzo, creyendo que la vida les deparará por sí sola bienestar.

No creo que esto sea lo que nos suele venir a la cabeza cuando pensamos en el impacto de la inmigración sobre la escuela.